¿Le pidieron ser Fiador? debería saber esto
Firmó "solo por un requisito del banco". En la práctica costarricense las fianzas se pactan solidarias: el acreedor no tiene que cobrarle primero al deudor, va contra quien vea más solvente. Y hay un efecto que actúa desde el día uno, la fianza le consume capacidad crediticia, sin haber recibido un colón.
Un hermano, un socio, un compañero de trabajo. Le pidieron la firma "solo por un requisito del banco", le aseguraron que nunca iba a pasar nada, y usted firmó por ayudar. Meses o años después llega una notificación a su nombre por una deuda que nunca disfrutó. Es una de las consultas más frecuentes que recibo, y casi siempre llega cuando ya el panorama está cuesta arriba.
Usted no es un respaldo: es un deudor
La palabra "fiador" suena a papel secundario, y ahí empieza el malentendido. En la práctica bancaria costarricense las fianzas se pactan de forma solidaria, y eso cambia todo: el acreedor no tiene que cobrarle primero al deudor principal. Puede ir directamente contra usted desde el primer incumplimiento, y escogerá a quien vea más solvente. Si el deudor no tiene nada y usted tiene casa y salario, adivine a quién van a perseguir.
En la fianza civil subsidiaria existe el llamado beneficio de excusión, que permite exigir que primero se persigan los bienes del deudor. El problema es que en los contratos que la gente firma ese beneficio suele estar renunciado de antemano, en una cláusula que nadie lee. Ese es exactamente el tipo de detalle que debería revisarse antes de firmar, no después.
Con qué responde usted
Con todo su patrimonio. Eso incluye su casa, sus cuentas bancarias y la parte embargable de su salario. No hay una compartimentación entre "lo que presté" y "lo mío": al firmar, usted puso sus bienes al servicio de una deuda ajena.
Y hay un efecto que actúa mucho antes de cualquier incumplimiento, y que casi nadie anticipa: la fianza le consume capacidad crediticia. Aparece en su historial, reduce el monto que a usted le pueden prestar y puede ser la razón por la que le rechacen el crédito de su propia casa. Sin haber recibido un solo colón.
Si paga, no se quede callado
Cuando el fiador termina pagando, tiene derecho a cobrarle al deudor principal lo que desembolsó: se subroga en la posición del acreedor. Pero atención, porque aquí se pierde mucho dinero por pasividad: ese derecho no se ejerce solo. Hay que documentar el pago, formalizar el reclamo y actuar con prontitud, porque con el tiempo el deudor se insolventa, desaparece o la acción prescribe.
La regla que le ahorra el problema
Antes de firmar, haga esta pregunta con toda honestidad: ¿estoy dispuesto a pagar esta deuda completa? Si la respuesta es no, no firme, porque eso es exactamente lo que está aceptando. Y si aun así decide hacerlo, que sea con el contrato revisado, conociendo el plazo, el monto máximo garantizado, si se renunció al beneficio de excusión y qué pasa si el deudor renegocia después.
Salir de una fianza ya firmada es mucho más difícil que no entrar en ella. No es imposible, hay vías según el tipo de garantía y lo pactado, pero depende del contrato, y para eso hay que leerlo.
Si le pidieron ser fiador, o ya lo es y le están cobrando, ¡comuníquese con mi persona y con gusto revisamos el contrato para saber a qué está realmente obligado y qué opciones tiene!